JUGUEMOS A... Stray
El juego del gato hace honor a su nombre popular y nos ofrece sin duda la experiencia gatuna más fiel a la realidad que existe en cualquier medio.
Fecha de lanzamiento: Julio 2022
Desarrollado por BlueTwelve Studio
Publicado por Annapurna Interactive
Plataformas: PC, PS4 y PS5
Para los que compartimos nuestra vida con un gato (o gata en mi caso), puede que Stray fuera uno de los lanzamientos más esperados del año. Podría decir que este juego me ha ayudado a ponerme en la piel de mi compañera felina pero, sinceramente, espero que Avery (así se llama la susodicha) no se vaya cada noche de casa para vivir las mismas aventuras que vive el pequeño Stray a lo largo de las 4-5 horas que dura el título.
No tendrá Avery una vida tan ajetreada como Stray, pero a cambio comparten gran parte de su gama de movimientos. Y es que, sin duda, lxs desarrolladorxs BlueTwelve Studios han conseguido captar a la perfección la esencia de lo que implica ser un gato al nivel más puramente anatómico. Las animaciones del gatito son excelentes: cuando corre, cuando salta, cuando camina de forma rimbombante y cuando derrapa tras una curva cerrada. Extraordinario.
También existe un alto grado de detalle al respecto de cosas más pequeñas, como las triples membranas de los ojos o los distintos tipos de maullidos que podemos emitir (sí, hay un botón para maullar que se puede utilizar incluso en las cinemáticas). Por poner un “pero” (y creo que es más MI problema que UN problema) me habría gustado una mayor expresividad en su rostro, pocas veces cambiante. Culpa de haberme criado en un mundo donde existe el Gato con botas de Shrek.
No quisiera desmerecer el resto del apartado audiovisual. Stray es la estrella del show, eso es incuestionable, pero todo el mundo que le rodea está prácticamente al mismo nivel. Un mundo triste y lúgubre bañado por luces de neón, una apuesta segura que, sin embargo, está ejecutada a las mil maravillas. Mejor todavía son los robots que pueblan la ciudad subterránea en la que transcurre la historia. Llenos de detalle y de vida (irónicamente), la mayor parte de su personalidad (irónicamente x2) está basada en su aspecto que les diferencia netamente lxs unxs de lxs otrxs.
Me disculpo de antemano por haber empezado la casa por el tejado, pero el nivel audiovisual de Stray deja el listón muy alto. Tanto, que sin ser malos, el resto de apartados pueden palidecer en comparación.
A nivel narrativo no hace falta demasiado tiempo para que veamos que nos encontramos en un futuro postapocalíptico, en el que los humanos brillan por su ausencia. La historia transcurre en una ciudad solapada por una enorme cúpula, activada años atrás para proteger a los humanos que allí vivían de un agente contaminante. Por desgracia para Stray, cae a esta ciudad al dar un paso en falso sobre una tubería del exterior, separándose así de su manada e iniciando una odisea con el objetivo final de escapar de nuevo a la superficie.
Por suerte para él, no tardará en toparse con B12, un simpático robot que es uno de los elementos más polémicos y discordantes del juego. La disonancia ludonarrativa en forma de dron con nombre de vitamina deficitaria en las dietas de vegetarianxs y veganxs.
El tema con B12 es que actúa como el elemento traductor entre jugadorx y personaje, facilitando el entendimiento entre todas las partes mediante texto. Esto resta inmersividad a una propuesta donde la gracia es “sentirse” como un gato, ya que minimiza la capacidad de este para comunicarse por otras vías, como los maullidos, ronroneos o lenguaje corporal, así como nuestra capacidad como jugadores de comunicarnos con el resto de personajes de una forma más creativa.
A esto hay que sumarle que, evidentemente, B12 tiene también como objetivo escapar de la ciudad, por lo que “en menos que maúlla un gato” (chiste gourmet) se hará con el control de la situación, indicando en todo momento el siguiente paso a dar. En su defensa también hay que decir que este personaje tiene un buen trasfondo detrás y que su historia “personal” se sigue con interés y cuenta con giros de guión interesantes así como momentos bastante emotivos.
Como he comentado, no és el único personaje con el que nos toparemos. Esta ciudad está habitada por gran cantidad de robots, la mayoría de los cuales tienen propensión a ayudarnos y, ¿por qué no decirlo?, son bastante entrañables. Estos robots serán, inicialmente, los que nos interpelarán y nos ofrecerán su ayuda a cambio de la nuestra.
Siguiendo un esquema típico de las aventuras gráficas, deberemos explorar y conversar para identificar las necesidades de ciertos habitantes. Ayudarles nos permitirá desbloquear caminos, obtener objetos clave o habilitar nuevos diálogos capitales para nuestro avance, que se dará de forma bastante lineal.
No todo el título se desarrolla de este modo. A lo largo de la historia, se intercalan fases centradas en las plataformas y lastradas, en cierta forma, por el salto automático que resta dificultad pero favorece el ritmo. También encontraremos sencillos puzzles basados en físicas y un combate que, sin duda, se lleva la peor parte del conjunto, por su simpleza e imprecisión, además de por unos enemigos que tan solo nos perseguirán hasta morir y en ningún caso nos sorprenderán.
Stray es un juego sólido, que combina un gran apartado audiovisual con una buena historia que, a pesar de tener una narrativa demasiado “humanizada”, se sigue con mucho interés y te hace empatizar con todos lxs protagonistas. Tal vez se le podría haber exigido un poco más a nivel de mecánicas, con una secciones plataformeras muy automáticas o un combate que corta mucho el ritmo con su imprecisión, pero el simple hecho de poder encarnar a un gato con ese nivel de fidelidad y detalle deja en segundo plano todo lo demás.
Análisis realizado en Octubre de 2022 en PC