JUGUEMOS A... The Gardens between

Una entrañable historia sobre las aventuras vividas por dos amigxs en los patios traseros de sus casas

Fecha de lanzamiento: Septiembre 2018

Desarrollado por The Voxel Agents

Publicado por The Voxel Agents

Plataformas: Nintendo Switch, PlayStation 4, Android, Microsoft Windows, GNU/Linux, macOS, Google Stadia, Mac OS, Xbox One

Me está costando sangre, sudor y lágrimas escribir este análisis, porque estoy buscando una sensibilidad que soy incapaz de encontrar dentro de mí, a pesar de que creo que The Gardens Between merece, cuanto menos, que se valore este aspecto a la hora de analizarlo. ¿Porqué?, porque entiendo que la historia que cuenta es una historia que todo el mundo ha vivido en algún momento y porque lo hace de una forma perfecta, de una forma en la que todos sus elementos suman para transmitir ese mensaje.


Dicha historia nos habla de dos amigxs, Arina y Frendt, que, por un motivo concreto que no desvelaré para evitar spoilers, reviven todas las aventuras que han vivido en los patios traseros de sus casas, de ahí viene el nombre del juego. Estas aventuras están, evidentemente, relacionadas con el tiempo que han pasado juntxs. Este concepto es muy importante a nivel narrativo y más si cabe a nivel mecánico, dado que en el juego nunca controlaremos a los protagonistas, nuestro cometido será el de controlar a ese tiempo, como si de una película se tratase.

Durante todo el juego Arina y Frendt rememoran sus aventuras pasadas

Iremos avanzando nivel a nivel con una especie de barco sustentado por la casita del árbol. Cada nivel tiene forma de colina, hay que ir de la base a la cima.

Estamos ante un juego de puzzles con una estructura bastante estándar. Está dividido en niveles o pantallas, la superación de las cuales nos permitirá acceder a la siguiente hasta completar toda la aventura. Los distintos niveles están agrupados en función de la “aventura” que lxs amigxs están rememorando, por lo que veremos en ellas elementos reconocibles que son partícipes del recuerdo de Arina y Frendt.


La forma de superar estos niveles, como he anticipado, está completamente relacionada con el paso del tiempo. Al pulsar un botón, el tiempo avanzará, al pulsar otro, el tiempo retrocederá. Tenemos también un botón que permite interaccionar con algunos elementos del escenario y para de contar. El plan siempre es el mismo, se empieza desde la base de una colina y el objetivo es llegar arriba sorteando los obstáculos que se nos presentan. Para que todo funcione, hay elementos que no se rigen por la misma “normativa temporal” que el resto, además de otros que precipitan interacciones que no son evidentes a simple vista.

A pesar de lo simple que parece, el juego se encargará de establecer un nivel de reto que, sin llegar a complicar la vida a nadie, se siente adecuado. Es difícil quedarse atascado y las veces que sucede, suele ser más demérito del diseño del nivel, que no termina de dejar claro qué es lo que hay que hacer, que del propix jugadorx. Hay que especificar que eso puede pasar 2-3 veces en todo el juego, nada grave ni molesto en demasía.


A nivel audiovisual nos encontramos con un juego bien resuelto sin duda. Entendiendo que las producciones de este calibre tienen una limitación clara de recursos, se ha sacado el máximo rendimiento a estos, generando siempre las sensaciones que el juego pretende. Si lo mirásemos desde un punto de vista de “macros”, todos los bloques acompañan perfectamente a la historia, no hay ni una pieza discordante y eso es algo que pocos juegos pueden decir (en mi humilde opinión claro).

El juego tiene un apartado gráfico humilde pero funcional, que encaja perfectamente con la historia

Hay momentos que evocan una gran sensibilidad por su contexto y, sobre todo, por su puesta en escena

Dentro de esta humilde opinión, el aspecto gráfico me pareció correcto en lo técnico y muy bueno en lo artístico, con efectos lumínicos simples pero interesantes, con escenarios que siguen un patrón común pero que se sienten lo suficientemente variados y con un diseño de personajes y unas animaciones que son los más flojo del conjunto pero que dotan de cierto carisma y personalidad a lxs amigxs.


Si el aspecto gráfico es correcto, la música está un peldaño por encima. No es que sea la más memorable, pero se ajusta perfectamente a lo que el guion demanda, facilitando la relajación que propone la jugabilidad del título y “removiéndonos” un poquito por dentro en los momentos más sensibleros, pero siempre dentro de un estilo bien definido y que encaja, una vez más, en el conjunto del desarrollo.

The Gardens Between juega bien sus cartas, mostrando una historia con la cual es sencillo empatizar, que muestra como el inexorable paso del tiempo puede terminar de un plumazo con las amistades pero, a su vez, deja un reguero de increíbles recuerdos que siempre nos acompañarán. No es puntero ni en su planteamiento ni en la tecnología que aplica, pero el mundo que plantea y la sensibilidad que demuestra hacen de él un gran exponente de los juegos de puzzles que van un pasito más allá, hasta el punto de generar una gran satisfacción a nivel jugable y argumental una vez completado.

Análisis realizado en mayo de 2021 en PC